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Futuro de la Energía (Shale Gas en EEUU y los Hidratos de metano en Japón)

May 16, 2013

SHALE GAS (GAS DE ESQUISTO)

esquisto

El nuevo escenario energético en EE.UU. impone serios retos para el Perú.

La explotación del gas no convencional en EE.UU. está cambiando el panorama de los combustibles en el mundo y ha puesto en riesgo el desarrollo gasífero del Perú. El país debe replantear sus proyectos de  hidrocarburos y actuar con celeridad. No puede perder más tiempo.

Desde hace unos cuatro años, Estados Unidos vive un extraordinario ‘boom’ del gas natural que es de tal magnitud que está modificando la industria de los combustibles y sus derivados en el mundo y obligará al Perú a replantear sus proyectos de hidrocarburos.

El país del norte está produciendo tanto del llamado ‘shale gas’ o gas de esquisto que se ha traído abajo los precios, especialmente los del gas natural y el gas licuado de petróleo (GLP), y en menor medida del crudo.

Por ejemplo, en América –que tiene cotizaciones independientes del resto del mundo– los combustibles pueden costar hasta 75% menos de lo que cuestan en Asia o Europa. En el caso del gas natural, que se vende a más de US$10 el millón de BTU en Europa, en América apenas supera los US$3 y hace algunos meses estaba por debajo de US$2. Además, la tonelada de GLP cuesta en Europa y Asia más de US$1.230, pero en América está en unos US$670. El crudo cuesta 25% más caro en Europa y Asia que en América.

En términos de producción, cabe mencionar que el primer pozo de shale gas que empezó a explotarse –Barnett, en Texas– tiene reservas probables de entre 25 y 252 TCF, cantidades impensables para el Perú.

En resumidas cuentas, ese nivel de reservas y de explotación también ha permitido reducir el costo de la energía para sus ciudadanos y en unos cinco años –según las proyecciones de algunos analistas–, Estados Unidos podría convertirse en el primer productor mundial de hidrocarburos.

¿Y Cuál es el milagro?

Desde el 2008 Estados Unidos extrae con éxito el gas que estaba encerrado en piedras de esquisto (pizarra, lutitas, arcilla o arena compactada) y cuyas reservas llegarían a los 2.000 TCF, 166 veces más que los 12 TCF que hoy se le estiman a Camisea. Según el consultor de hidrocarburos Aurelio Ochoa, el país del norte perfeccionó su tecnología para extraerlo en el 2008, cuando el precio del crudo llegó a US$148 el barril y el gas natural a US$14,7. Ahora, Estados Unidos produce gas natural, gas licuado de petróleo, nafta y hasta crudo ligero perforando las rocas de esquisto con agua a altísima presión. Se calcula que su producción aumentará más de 40% al año en los próximos cuatro o cinco años.

Sin embargo, los ambientalistas han advertido que al usar agua con arena y aditivos  químicos podría contaminar la napa freática. Incluso, Francia ha prohibido la extracción de su gas de esquisto y algunas empresas se niegan por ahora a comprarlo por el riesgo ambiental que ello implica.

El Perú ya sintió el golpe

Nuestra industria de gas, pequeña e incipiente, ya siente las consecuencias de esta revolución. La caída del precio ha obligado a Perú LNG y a su socio comercial Repsol a buscar nuevos mercados que paguen más por el gas que exportan. Incluso, el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, ha pedido a México que libere a la empresa exportadora del contrato de abastecimiento que tiene suscrito con empresarios de dicho país, que pagan el 91% del precio del Henry Hub, es decir, menos de US$3 el millón de BTU. Sin embargo, ese no sería el único y más importante impacto en el Perú.

Según los expertos en temas de hidrocarburos, los peruanos César Bedón, Jaime Quijandría y Eleodoro Mayorga, y el boliviano Álvaro Ríos, ahora será muy complicado para nuestro país desarrollar su industria petroquímica a partir del gas de Camisea, puesto que Estados Unidos ya está atrayendo a empresas de ese tipo y espera convertirse a corto plazo en la primera potencia petroquímica del mundo.

Y ya las está captando por sus múltiples ventajas: suministro constante y casi inmediato del combustible, precios bajos, trámites rápidos, mayor seguridad jurídica.

Incluso, según Quijandría y Bedón, ahora hay cuatro megaproyectos petroquímicos que se están instalando en Estados Unidos.

Es más, CF Industries, que ya había presentado su estudio de impacto ambiental para producir amoníaco y úrea con el gas de Camisea en Marcona, decidió retirarse del Perú para instalarse en el país del norte.

Quijandría y Mayorga también advierten que en el Perú ha habido mucha indefinición en la industrialización del gas. “Se ha hablado tanto de la petroquímica desde hace varios años y no se ha tomado hasta ahora una decisión”, comenta el primero. En un intento por reaccionar, hace cuatro días el Ministerio de Energía y Minas anunció la decisión del Gobierno Peruano de impulsar por su cuenta la construcción del Gasoducto del Sur con la finalidad de adelantarse al creciente impacto que podría tener en el Perú la masiva producción de hidrocarburos en EE.UU.

Como se sabe, con ese ducto se espera que se inicie la industrialización del gas en  el sur y se deja de lado el proyecto que tenía la empresa Kuntur, de la brasileña  Odebrecht, que tenía previsto iniciar la construcción del ducto en el 2015.

Rendires, nunca

Ante esta nueva amenaza competitiva, el Perú no puede quedarse con los brazos  cruzados. Brasil, por ejemplo, ya evalúa rebajar sus impuestos para atraer a nuevos industriales petroquímicos y evitar que los que ya operan decidan irse a Estados Unidos, pues tiene cantidades importantes de gas en sus yacimientos marítimos y abundantes reservas de gas no convencional.

“Es esencial que preservemos la industria de químicos y petroquímicos de Brasil, dado que contamos con una importante oportunidad de las futuras materias primas”, ha asegurado Luciano Coutinho, presidente del Banco Nacional de Desarrollo, en una conferencia con industriales.

Salvo lo anunciado por el ministro Merino, en el Perú no se está haciendo nada más. En tal sentido, Quijandría, quien fue ministro de Energía y Minas, considera que si el Perú quiere promover su petroquímica debe tomar una actitud “más agresiva”  frente al nuevo competidor. Debe, por ejemplo, llegar a un acuerdo con las petroquímicas interesadas en invertir, asegurar el abastecimiento, y lograr un buen precio del gas; pero sobre todo mejorar sus trámites y permisos, que se han vuelto cada vez más engorrosos, y también su infraestructura.

De manera coincidente, Ochoa, quien fuera presidente del directorio de Perú-Petro, advierte que los permisos están demorando demasiado. En tal sentido, el abogado Luis Eduardo Ramírez, del estudio García Sayán Abogados, enfatiza que uno de los sectores que más demora ahora es la Autoridad Nacional del Agua y sus filiales de provincias.

Mayorga, consultor y hasta hace dos años experto del Banco Mundial en temas de petróleo, considera que, al margen de la petroquímica, el Perú debe pensar además en replantear los proyectos que se tiene previsto desarrollar con el gas de Camisea.

La termoeléctrica de Quillabamba, que va a generar energía para el sur, y la masificación del consumo de gas en el sur no es suficiente para hacer rentable el nuevo gasoducto, que según el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, costaría US$1.800 millones y, según otros, US$3.000 millones.

Para Mayorga, una alternativa viable es desarrollar el mercado hacia el sur del continente (Argentina, Uruguay y Chile), ya sea a través de la exportación de gas natural o de electricidad.

¿Y las inversiones del Perú?

En el Congreso Internacional Petrolero realizado hace una semana en Lima, el petrolero Ronald Pantin, presidente de Pacific Rubiales, dejó en claro que la abundancia del gas no convencional en Estados Unidos había obligado a las empresas de todo el mundo a cambiar el giro de sus inversiones. Hasta hace pocos años, sostenía, la mayoría buscaba gas; ahora están buscando más petróleo. En ese mismo sentido, Bedón, economista y consultor en temas de hidrocarburos, asegura que hasta hace poco el 80% buscaba gas y el 20% petróleo. Sin embargo, en el Perú las inversiones petroleras están centradas aún en el gas natural.

Según un informe presentado por la presidenta de Perú-Petro, Rosa María Ortiz, en los próximos diez años se invertirá en el Perú US$23.000 millones en el sector  hidrocarburos, de los cuales US$16.100 millones están relacionados con el gas natural; US$4.600 millones, con el petróleo; y US$2.300 millones con ambos.

Sin embargo, esa realidad podría cambiar en abril, cuando se inicie el proceso para la licitación de 36 lotes petroleros nuevos y uno ya en explotación (el 1 AB), cuyo contrato concluye en el 2015. En esa licitación debe considerarse como una variable adicional la competencia de Estados Unidos, cuyas reservas de gas y petróleo no convencional están confirmadas.

Pero no todo el panorama es negativo. Como dicen en los corrillos de las entidades públicas colombianas que promueven las inversiones en hidrocarburos, si en Venezuela hubiera ganado la presidencia Henrique Capriles, las posibilidades de  atraer inversionistas a su territorio (o al Perú) hubieran sido menores. Ese candidato hubiera dado más seguridad a los inversionistas, que además los atrae las reservas que tiene Venezuela.

Perú con Gas no convencional

El Perú también cuenta con gas de esquisto, pero no en grande volúmenes. Según un informe presentado hace dos años por el entonces presidente de Perú-Petro, Daniel Saba, solo en el Lote 31 E (Ucayali) se halló 75 TCF. Sin embargo, por el momento no es rentable su explotación y, además, el Perú cuenta con suficiente gas convencional.

En todo caso, servirá como reserva para el futuro. Pero lo que no puede quedarse para el futuro es el gas que existe ahora. Esa es la principal fuente de energía que necesita el Perú para desarrollarse y no puede convertirse en una oportunidad perdida, una más de las tantas posibilidades que se desaprovechó en el pasado y que nuestro historiador Jorge Basadre llegó a advertir cuando analizaba la conciencia histórica de los peruanos, y nuestra tendencia innata a la ucronía, es decir, a ver la historia que pudo haber sido y no fue. Si no aprovechamos ese gas ahora, los futuros peruanos seguirán pensando en esa historia que pudo haber sido escrita con el gas de Camisea y que no fue.

Fuente / El Comercio del Perú Informe Central 09/12/2012

HIDRATOS DE METANO (HIELO INFLAMABLE)

HieloInflamable

Japón anunció hace tres semanas que logró extraer el recurso por primera vez desde el lecho marino. Los depósitos encontrados en aguas niponas serían suficientes para cubrir 100 años de la demanda del país.

El mes pasado, Japón anunció que logró por primera vez la extracción de hidratos de gas metano de depósitos submarinos congelados, un recurso conocido como hielo inflamable. Aunque este material ya se había extraído exitosamente de depósitos onshore, es la primera vez que se logra desde el lecho marino offshore.

El hecho podría desatar una revolución energética mundial, ya que el recurso está distribuido en todo el mundo y su potencial es enorme: en 2010, la Agencia Internacional de Energía calculó que este material contiene casi el doble de energía que los recursos mundiales de gas, petróleo y carbón combinados. John Kemp, analista de Reuters, señaló hace dos semanas que el gas podría ser suficiente para garantizar el abastecimiento energético por siglos.

Para Japón la extracción del recurso es clave, ya que importa el 95% de la energía que consume y tras el cierre de sus centrales nucleares por el desastre de Fukushima requiere con urgencia una fuente de energía alternativa. La Corporación Nacional de Petróleo, Gas y Metales (JOGMEC) de Japón realizó la extracción en la costa del Pacífico Central  tras gastar centenares de millones de dólares en investigaciones desde el 2000. Japón anunció que espera que la tecnología de extracción sea comercialmente viable en unos cinco años.

Aunque el hidrato de metano fue descubierto en 1810 y ya en los ‘60 la Unión Soviética reconoció el material como una fuente energética, hasta ahora los costos y la falta de tecnología adecuada habían impedido su explotación.

Ryo Minami, director de la División de Petróleo y Gas de la Agencia de Recursos Naturales de Japón, comparó al hidrato de metano con el gas de esquisto (shale gas), un recurso alguna vez marginal que podría convertir a EEUU en un país autosuficiente a nivel energético: “Hace 10 años, todos sabían que había gas de esquisto en el suelo, pero extraerlo era demasiado costoso. Sin embargo, ahora se comercializa”, dijo.

La JOGMEC calcula que la zona explorada contiene suficiente hidrato para cubrir 11 años de importaciones de gas, según reseñó el New York Times.

El Instituto Nacional de Tecnología y Ciencia Avanzada Industrial de Japón cree que el hidrato total en las aguas niponas es suficiente para cubrir 100 años de la demanda del país.

Presencia a nivel mundial

Presentes en aguas de más de 200 metros de profundidad, “los hidratos de gas están ampliamente presentes en sedimentos marinos debajo del suelo del océano y en áreas permafrost (capas de hielo constantes de zonas frías)”, según el Servicio Geológico de EEUU (USGS).

Sin embargo, nadie sabe con exactitud su volumen disponible.

Según la Evaluación Global de Energía (GEA) de 2012, un estudio encargado por el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados, un organismo no oficial con sede en Austria, las acumulaciones de hidratos podrían contener entre 2.500 y 2,8 millones de exajulios (EJ) de energía. Un exajulio equivale a 1 julio seguido de 18 ceros.

En comparación, los recursos globales de gas convencional se calculan en 12.200 EJ, y los recursos no convencionales (gas de esquisto y otros) en 40.000 EJ, según el USGS. El petróleo convencional y no convencional llega a 12.000 y 56.000 EJ, respectivamente.

La duda es cuánto del recurso de hecho puede recuperarse. Según el GEA, técnicamente puede ser entre 10% y 50%. La cantidad económicamente recuperable varía de 12.000 EJ a cero.

Por desgracia, la mayor parte del recurso se halla en sedimentos finos, donde el recurso representa apenas el 10%, lo que dificulta su viabilidad comercial, según el GEA.

Otro reparo a la explotación del recurso es el tema ambiental.

Grupos ambientalistas advierten que la liberación de gas metano -21 veces más potente como gas invernadero que el dióxido de carbono- podría agravar el calentamiento global del planeta.

Fuente / DF de Chile Internacional 08/04/2013

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